Embarazo: ¿40 semanas? SMPNR
El embarazo no caduca cuando se cumplen las 40 semanas. El día de tu fecha probable de parto no es la fecha límite en la que el bebé debe de salir, parece que hace falta recordarlo.
La fecha (im)probable de parto es solo una referencia para poder determinar un período de tiempo en el que el bebé puede nacer y es considerado nacido a término. Este período abarca 5 semanas completas, desde la 37 a la 42. Como se puede ver es un amplio margen que además se calcula en relación a algo tan fluctuante y poco generalizable como es el ciclo menstrual y la fecha de ultima regla: partimos de la base de que toda mujer ovula a los 14 días posteriores al inicio de la regla y no, no todas ovulamos a mitad de ciclo, e incluso la misma mujer puede tener variaciones interciclos. Por tanto el cálculo, si bien se corrige con control ecográfico cuando la desviación es muy grande, es poco preciso. Hacer de la fecha de parto el límite incuestionable de un embarazo con este nivel de certeza parece como mínimo arriesgado.
Tanto se repite lo peligroso que es que se prolongue un embarazo y tanto ha cambiado la idea de lo que entendemos por prolongado, que empieza a calar en las embarazadas esa prisa terrible, ese querer que acabe ya y esa banalización de los efectos de interferir en el tiempo que debe de estar el bebé dentro. Pero también empieza a aparecer esa sensación de carrera contrarreloj en la que cruzas los dedos porque tu hijo nazca antes de la 41 o si no te presionarán para inducirte.
Un bebé que "es nacido" en la semana 40 todavía tenía hasta 2 semanas más de maduración, crecimiento y conexión con su madre. Si no existe una justificación médica, arrebatarle este tiempo es violencia contra nuestros hijos.
Una mujer que "es parida" en la semana 40 es una mujer a la que se le va a provocar una maduración de su cuerpo cara el parto para la que todavía podía prepararse durante 2 semanas. Es una mujer que sufrirá contracciones provocadas artificialmente por la oxitocina sintética y que son más dolorosas y difíciles de sobrellevar (son descargas eléctricas sin descanso) sin analgesia farmacológica, que las contracciones naturales (que son como olas en las que no existe eco de dolor entre una y otra). Es una mujer que en mayor porcentaje puede acabar teniendo un parto por cesárea o con necesidad del uso de instrumentación (fórceps, ventosa). Es una mujer que sufre violencia obstétrica.
En aras de una supuesta seguridad para madre e hijo el número de inducciones, lejos de corregirse, aumenta. Y la OMS sigue insistiendo en que una tasa de mas del 10% de inducciones no mejora las tasas de morbimortalidad de ambos por lo que el porcentaje restante son, previsiblemente, inducciones innecesarias (¿nunca te has parado a pensar en por qué cada vez nacen menos niños en festivos o fines de semana? )
Un ejemplo de este abuso es el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. En el año 2015 las tasas de inducción fueron de un 40%. Parece claro pensar que no se justifica que 4 de cada 10 mujeres del área estuvieran en riesgo tal que fueran paridas antes de tiempo. Además esto podría explicar por qué las tasas de parto instrumental en el mismo año fueron de un 29% y mantienen una tasa de cesáreas del 21%. ¿Alguien ha valorado el coste beneficio real para esas mujeres y sus bebés de haberles practicado una inducción? ¿Alguien relaciona todos estos indicadores?
Por todo esto, celebramos la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetados recordando que 40 semanas no es una fecha de caducidad.
Por cada de una de nosotras, por cada uno de nuestros hijos, que nos dejen parir.