Sí... Y también, aunque no haya habido maltrato en el parto, ha habido una larga desconexión con nuestro cuerpo, con nuestro bebé y con nuestra maternidad. Ya desde pequeñas y adolescentes, se nos desconecta de nuestros ciclos vitales, de nuestro cuerpo, de la maternidad-parto-lactancia como partes naturales de nuestra vida sexual...
Así es que nace nuestro bebé y es fácil seguir desconectada, desorientada con él en los brazos.